MI VIAJE A CHINA (II)
BEIJING (página anterior)
WUDANG SHAN (abajo)
WUSANG SHAN, La montaña taoísta.
Desde Beijing cogimos el tren hasta una ciudad, -lo siento,
no recuerdo el nombre-, donde teníamos que enlazar para ir
a Dan Jiang Gou. Desde esa ciudad cojimos un autobús.
El trayecto duraba muchas horas, no recuerdo bien cuantas, pero
quizás eran como unas 14?. Teníamos que dormir en
el mismo autobús mientras viajábamos. Por fortuna,
son autobuses que disponen de literas, así que te puedes
echar a dormir, si el movimiento, el ruido, la estrechez y dureza,
la digamos poco esmerada limpieza, y ¡el humo del tabaco!
no te lo impiden. (Sí, es que allí, la mayoría
de hombres fuman y lo hacen como "carreteros")
Recuerdo que al cabo de pocas horas de viaje, cuando fui a coger
mi mochila, que había dejado debajo del asiento-litera, me
pegué una rascada con un hierro retorcido que sobresalía
por allí, naturalmente oxidado. No llevaba alcohol, ni tiritas
ni nada. Así que para evitar males mayores, le pedimos a
un pasajero su encendedor, y me quemé directamente la zona
herida. Ya se que pensaréis que soy un poco exagerada...
y bruta, pero más vale prevenir que infectarse, de veras.
Desde ?, cogimos un autobus "normal" -vaya, sin literas-
hasta Dan Jiang Gou. En ese autobús aprendí la importancia
de mirar atentamente el estado del suelo antes de dejar la mochila,
y también de llevar siempre a mano un pañuelo de papel
con que limpiarse las manos si al coger la mochila del suelo notas
algo húmedo y pegajoso... porque ya he hablado de la
costumbre nacional de los escupitajos. También aprendí
que si llueve, aunque vayas dentro del bus, es mejor tener a mano
un chubasquero, porque había goteras, y aunque estábamos
en agosto, hacía frio.
En Dan Jiang Gou nos pusimos en contacto con Dan
Da Jiang, quien era el redactor jefe y actualmente creo que
ocupa el cargo de viceeditor (o algo así) de la Revista
Wudang, revista china de artes marciales
internas . El puso al corriente de la situación a Zhang,
y también charlaron sobre taoísmo, como no.
Finalmente, desde Dan Jiang Gou nos dirigimos a Wu
Dang Shan. Fuimos en un taxi compartido con un matrimonio
chino. Atravesamos la "puerta" que indica que estamos
en Wudang, y primero hicimos una parada en uno de los templos,
el Tai Zi Po, aunque no lo visitamos exhaustivamente,
un poco por miedo, ya que tanto el matrimonio con que compartíamos
el taxi como nosotros, temíamos dejar el equipaje mucho tiempo
sólo, porque creo recordar que el taxista también
subió con nosotros, y además estábamos cansados,
pero pudimos ver que había una consulta médica de
un monje taoísta, donde regresé días más
tarde para que me visitara.
ZI XIAO GONG
Tras subir curva tras curva montaña arriba, no muy veloces,
llegamos al hotel, que está justo al lado de la escuela de
wushu, y cerca del principal templo taoísta de Wudang,
el Zi Xiao Gong. El hotel, que se llama Tiän Lù
Dù Jià Cün es bastante bonito y está
muy bien, incluso la comida de su restaurante. Hay algunas casas
más por allí, donde vive gente. También hay
algunos tenderetes donde venden souvenires y objetos para las prácticas
taoístas, aunque todo es modesto, no es un complejo turístico,
ni hay supermercados ni nada por el estilo.
Aunque el sol seguía de huelga, aquel ambiente de brumas
parecía más apropiado para el enigmático Wudang.
El dia siguiente fuimos a ver a Zhong Yun Long
con una carta de presentación, pero resultó que estaba
de viaje, así que nos atendió Gäo Wêi Líng.
Después de charlar bastante, Zhang Xiumu enseñó
su forma de 108 de Wudang Zhang Sang Feng y Chén
Zhì Míng le estuvo supervisando durante los días
que estuvimos allí, durante buenos ratos, a pesar de tener
que ocuparse también de la instrucción de un grupo
de españoles y unas suizas que estaban aprendiendo allí,
y también del grupo habitual de chavalillos que estudian
wushu. También visitábamos todos los días
el Zi Xiao Gong. Para ello, es aconsejable tener las piernas
en buena forma, ya que moverse por allí básicamente
significa subir y bajar multitud de escaleras, y los escalones son
un poco estrechitos y como de medio metro cada uno. En el Zi
Xiao Gong Zhang, Qing Wei y Cheng Zhi Hong charlaban sobre
muchos temas relacionados con el taoismo, como el Dao De Jing
(Tao Te King) etc.
También fuimos a una consulta del I Ching, un día.
En otra ocasión, estuvimos meditando en la cueva donde Zhang
San Feng meditaba y practicaba taijiquan (tai chi chuan),
y charlamos con el hermitaño que vive allí. Como veréis
en la foto, la cueva está cerrada por una pared de ladrillos.
Normalmente, la gente ajena a las montañas no tiene acceso,
pero por cuestiones especiales nos indicaron la existencia de la
cueva y recomendaron visitarla.
Pude ver que monjes y monjas vivían en el mismo monasterio,
si bien en dependencias distintas. A cierta hora, comenzaban a recitar
los libros sabrados. En cuanto a la comida, comimos allí
una o dos veces. Es comida vegetariana, austera, pero no estaba
mal. Nos comentaron que allí se quedan incomunicados durante
el invierno, creo que dijeron que durante 2 meses o así,
debido a las nevadas.
JIN DING
A parte de los recintos del Zi Xiao Gong, también
hicimos excursiones a otros monasterios, como el Jin Ding
(traducido: la cima dorada), donde ciertamente hay un pequeño
templo con el techo dorado (no se si es realmente oro), como veréis
en las tres fotos de más abajo.
Hay un teleférico muy concurrido que salva una altura impresionante,
no apto para quienes padecen vértigo. Sin embargo, suele
haber muchos turistas visitándolo y hay un puestecito de
fotos polaroid donde nos tomaron una que he puesto en "Sobre
nosotros", creo; se encargan de apartar a los otros turistas
y todo, que si no... Estas tres, en cambio, alguien nos las hizo
con nuestra cámara.
La excursión al Jin Ding es muy interesante. Al
salir del teleférico hay un restaurante que tiene pinta de
estar bien aunque carillo, pero más arriba también
hay otro restaurante que está bien de precio. Lo que más
me llamó la atención es la cantidad enorme de candados
(si he dicho bien, candados, esos que son dorados y sirven para
cerrar a buen recaudo las cosas) que cuelgan a lo largo de lar barandas
de las escaleras de piedra y otros sitios. Tienen un simbolismo.
Representan el deseo de unión con aquel lugar, de quienes
van a visitarlo. Bueno, esto es la versión "espiritual",
pero lo cierto es que también hay muchos que los han puesto
parejas de novios para simbolizar su unión eterna. A parte
de la cima, hay un conjunto de edificios muy bonitos. Recuerdo uno
que la costumbre era que rodearas una construcción cuadrada
dentro de una cueva. Apenas había espacio entre la construcción
y la pared, y además estaba del todo oscuro.
NAN YAN
Otro monasterio interesante es el Nan Yan, que está
"colgado" de la montaña, es decir, adosado a lo
largo de una escarpada pared montañosa. Digamos, mirando
a la izquierda, la montaña vertical, mirando a la derecha,
el precipicio. Hay una construcción que se llama Long
Tou Xiang y consiste en un saliente de piedra en forma de estrecha
pasarela y termina en un pequeño montículo donde quemar
incienso. Actualmente dispone de barandillas de hierro en los bordes,
pero antes había que armarse de valor para dar los, como
diez pasos hasta el lugar del incienso, pues la pasarela es estrecha
y el precipicio muy profundo. En realidad, aún ahora, impresiona.
Quizás en la foto no se aprecia la profundidad del precipicio
y parece que la vegetación te pueda parar la caida, pero
es sólo por la falta de tridimensionalidad de la foto.
TAI ZI PO
En otra ocasión fuimos hasta el Tai Zi Po, donde
me pasó consulta un médico de medicina tradicional
taoísta, que simplemente mirándome ya sabía
que padecía del estómago y otras cosas, aunque luego
me hizo un reconocimiento más habitual (pulsos, etc.)
EL TE DE WUDANG Y EXCURSIÓN POR LOS FRONDOSOS BOSQUES
Creo que era a la entrada del Nan Yan, nos paramos a
tomar te en una tetería. Una chica nos lo sirvió con
todo el ceremonial, mientras nos daba las explicaciones pertinentes.
El te procede directamente de las montañas de Wudang,
es bastante "salvaje" o natural. He puesto una foto en
"La cultura del te" que podréis ver cuando suba
la página. Ya era por la tarde, y teníamos que regresar
al Zi Xiao Gong, un habitante de la zona nos dijo que había
un atajo, a pie, y nos acompañó un trecho del camino,
al que se accedía por una puerta con llave. Luego llegamos
al asfalto y seguimos caminando, pero volvieron a indicarnos otro
atajo, casi monte a través, y como ya estaba a punto de oscurecer,
nos aventuramos, sin saber muy bien por dónde íbamos.
En algún momento nos asaltó la duda de si nos habíamos
equivocado de dirección. No llevábamos ni ropa de
abrigo, ni agua, ni comida, ni nada (a parte del te que compramos).
Suerte que al final empezamos a encontrar construcciones y al poco
rato ya dimos con el Zi Xiao Gong.
YU XU GONG
(el del pie de la montaña, pues arriba hay otro)
Ya al pie de la montaña: visita a Li
Cheng Yu, anciana centenaria taoísta. Me
conmovió. Vivía en las ruinas de lo que tiempo atrás
había sido un gran conjunto de templo y dependencias de los
taoístas. Aun quedaban las huellas de las enormes y numerosas
columnas que lo habían sostenido. No quedaba casi nada más
aparte de unas construcciones bastante pequeñas, casi como
barracas, donde vivían, muy muy modestamente los monjes y
monjas. Recuerdo que como parte de una plegaria que
hicimos (o algo así) nos dieron una ciruela a cada uno, que
cogieron de encima de un armario polvoriento, y la monja nos comentó
que las acababan de coger del árbol, creo, vaya, que estaban
sin lavar ni nada. Aunque no recomiendo a nadie
que haga lo mismo, pues es una forma segura de acabar con diarreas,
lo cierto es que no me pasó absolutamente nada, y eso que
por aquella época yo estaba débil y padecía,
ya en España de diarreas. No hay como tener fe. Nos comentó
la monjay discípula que cuidaba de Li Cheng Yu que el máximo
deseo de ésta era poder ver un dia reconstruida aquella maravilla
arquitectónica, que por lo visto fue un lugar espléndido,
pero que hacía falta muchísimo dinero, y los taoístas
no es que sean precisamente ricos.
COSAS SUELTAS
Aún estuvimos en otro complejo de templos, buscando a alguien,
pero no logro recordar su nombre.
Por cierto, Wudang Shan está reconocido por la
ONU como Patrimonio de la Humanidad.
Wudang Shan está en el centro de China, en la provincia
de Hubei. Al sur de Wu Dang Shan hay un gran bosque que
se ha mantenido virgen (es decir, que los humanos no lo han ...)
hasta nuestros días.
En numerosas ocasiones, tanto aldeanos de la zona como excursionistas
que pasaban por allí, han llegado a ver con sus propios ojos
"hombres salvajes" u hombres primitivos, diferentes a
nosotros, grandes y ¿peludos? pero las expediciones que partieron
en su búsqueda no tuvieron éxito. El terreno es muy
difícil, y además, esos hombres salvajes corren a
una velocidad superior y se mueven por los bosques con gran agilidad.
Sin embargo si han dejado huellas.
Para desplazarse entre monasterio y monasterio, existen unos taxis
colectivos, llamados literalmente "coche-panecillo" (mian
bao che). Cuando ves uno, no importa si estás en una parada
o no, puedes pararlo y negociar el trayecto, si te conviene.
NORMAS DE URBANIDAD DENTRO DEL CONJUNTO DE TEMPLOS
Como comentaba, aunque van turistas, la mayoría de los cuales
son chinos, no se trata de ningún complejo turístico,
sino de un centro digamos, espiritual. Por eso, hay que tener un
mínimo de sentido común y comportarse con juicio.
Especialmente los españoles, que tenemos tendencia a hablar
bastante alto, debemos mirar de moderar el tono de nuestra voz.
En cuanto a la vestimenta, aunque no creo que reprendan a la gente,
es más apropiado vestir con un mínimo de recato, vaya,
que no hace muy buen efecto ir enseñando el sujetador, por
mucho calor que haga. De todas formas, China no es un país
muy represivo en ese aspecto, es bastante diferente de los países
árabes, por ejemplo, pero tratándose de un lugar de
culto, se exige un mínimo de respeto.
No se debe señalar las figuras de las deidades, es de mala
educación, también se recomienda no darles la espalda.
Hay que tener cuidado de no pisar los bordillos elevados que suele
haber en las puertas, marcando el humbral, (ni tampoco sentarse
en ellos, como hice yo sin darme cuenta un día, y me llamaron
la atención) Esto tiene una razón de ser pero no la
recuerdo, quizás son cosas del "feng-shui"
No hay que armar alboroto, ni enzarzarse en discusiones.
En los recintos hay bastantes zonas ajardinadas, no arrancar flores
o plantas.
Muchos edificios tienen habitaciones privadas donde residen los
monjes, no entrar sin su permiso.
A un taoísta no se le debe preguntar ni su edad ni su historia
personal.
Los monjes y monjas que viven allí, son también gente
corriente, con sus sentimientos y emociones como todos tenemos,
simplemente es cuestión de respetarse mutuamente.
Tampoco hay que decir blasfemias ni palabras groseras.
OFRENDAS
Si se desea realizar alguna ofrenda, no están
bien vistas las siguientes:
peras
granadas
"hóng yàn hüa"?
pollo o gallinas, perros u otros animales sucios
Los generos citados arriba están considerados como tabú.
No hay que adentrarse en el bosque a la ligera.
Wudang es conocido por sus altos bosques que abarcan unos 400 km.2.
En muchas zonas no existe ninguna huella humana, por lo que si no
se conoce bien el terreno, y/o no se va bien preparado, no conviene
ser irreflexivo y adentrarse sin más en el bosque (comentario
personal: en España estamos acostumbrados a ir de excursión
por todas partes y son pocos los peligros que nos podemos encontrar,
aún así la montaña sigue cobrándose
vidas, de modo que allí, donde hay más alimañas
y otras cosas...) Por otro lado, si alguien se llega a perder, se
puede tardar varios dias en encontrarlo. Así que, si aún
así, alguien está dispuesto a meterse en el bosque,
mejor contar con la ayuda de un guía local.
Posteriormente fuimos a Xian, donde estaba el maestro
Zhao Zeng Fu. Visitamos el templo taoista ? y el barrio de la caligrafía,
donde compramos algunas. También vimos la mezquita musulmana,
cuyos alrededores están llenos de paraditas con multitud
de objetos, deseo de cualquier turista, justamente por allí
nos encontramos con José Luis Serra y un grupo de alumnos
que estaban en Chen Jia Gou, estudiando con el maestro
Chen Si Tong.
Desde Xian realizamos una excursión hasta el Lou
Guan Tai, monasterio donde se dice que Lao Zi (o Lao Tse)
escribió el Dao De Jing (Tao Te King) Allí
tuvimos una corta entrevista con el abad Ren Fa Rong
(dado su acento yo apenas le entendí) quien nos regaló
un libro que había escrito, explicando el Dao De Jing.
Era un hombre muy tranquilo, tanto en su porte como en sus gestos
y manera de hablar, si bien hablaba poco, o, más bien, hablaba
cuando era importante hablar, y callaba cuando las palabras podían
ser redundantes o supérfluas.
Creo que tras regresar a Xian de nuevo, nos volvimos a
Beijing, donde por fin, hice un poco el "turista".
En fin, naturalmente no os lo he contado todo...
NOTA: Sobre las normas, las he traducido yo desde
el chino, tengo alguna duda sobre alguna, cuando tenga ocasión
consultaré con Zhang al respecto. En cuanto a lo demás,
he hecho un esfuerzo de memoria, pero creo que más o menos
las cosas fueron así, espero no haberme equivocado mucho
con los nombres. Si posteriormente se me ocurre algún otro
dato de interés ya lo iré añadiendo, pero mientras
tanto, para los que queréis venir a la gran reunión
de Wudang Zhao Bao Taiji Quan, en Octubre del 2005, ya
podéis ir "abriendo boca" |
Dentro del autobús a Dan Jiang Gou
Anciano a la entrada del Monasterio Zi Xiao Gong
Nosotros con el maestro de ceremonias del Zi Xiao
Gong, Qíng Wêi
Nosotros con Qing Wei, el maestro de ceremonias del Zi Xiao Gong,
y Chéng Zhì Hóng, quien es uno de los músicos
del grupo , en la habitación de éste.
Zhang Xiu Mu con el hermitaño de la cueva de Zhang San Feng
Monasterio Nan Yan, y su Long Tou Xiang, indicado con la flexha
amarilla.
Estación del teleférico que llega hasta el Jin Ding.
Obsérvese enorme altura por la que se asciende, entre brumas.
Teleférico del Jin Ding, visto desde una de las cabinas (mejor
no tomar café antes de subir, en su lugar una tila, lo digo
por el vértigo, pero a los que les gustan los ultraligeros,
disfrutarán)

Nosotros en una escena para tomarnos una foto con
uno de los abades taoístas de Wudang Shan, Wáng Jiâ
Lóng -pulsar para ampliar- |