RELAJACIÓN,
CALMA, TRANQUILIDAD
Piedra filosofal de este arte, condición indispensable. Nunca
es suficiente. No confundir con flacidez. Tomemos como ejemplo
un bebé: tiene muchísima energía, pero es blando y sin embargo,
terso. Un bebé nunca está rígido. Si estamos tensos somos rígidos
y, aunque parezca mentira, más fáciles de manipular. Un cachorro
de perro o de gato, por ejemplo, tienen mucha energía y también
son blandos, eso hace que sean difíciles de agarrar si ellos no
quieren, aunque nosotros seamos enormes comparados con ellos.
Todo el cuerpo debe alcanzar ese estado de relajación atenta,
desde la cabeza a los pies, sin olvidar la gran variedad de músculos
de la cara: en especial entrecejo, párpados, boca. Notar también
cuello, hombros, pecho, nalgas, muslos...
Además, estando relajados el "qí" corre más fácilmente
lo que también permite mayor soltura.
LENTITUD
Generalmente -aunque no siempre sea así- los movimientos del
tai-chi chuan se realizan de forma bastante pausada, lo que ayuda
a concentrarse en la ejecución del movimiento y perfeccionarlo,
y a que el qi recorra con fluidez y grosor todos los puntos.
SUAVIDAD
Lo suave vence a lo duro. Igual que el agua erosiona la roca,
el viento penetra en todas partes, el bambú flexible aguanta el
temporal que quiebra al rígido roble. También me recuerda al refrán
"las moscas se atrapan con miel, no con hiel", no sé
por qué. La suavidad también ayuda a que el qi fluya más libremente.
CONTINUIDAD
Los movimientos se realizan con continuidad, es decir sin interrupciones,
sin cortes, sin atascos. Si bien en algunos estilos, como por
ejemplo Chen o Zhao Bao, la velocidad no es del todo homogénea
y parece haber pequeñas interrupciones, se tratan de pequeñas
pausas o cambios de ritmo como los que corresponderían a una sinfonía
y no a un disco rallado. Hay que acabar cada movimiento pero también
hay que enlazarlo con el siguiente sin que haya un "corte
de fluido eléctrico de por medio"
Fluidez: Al realizar los movimientos deben carecer de "atascos",
de cortes, de paros, deben realizarse como cuando escuchamos una
sinfonía, sin que halla "tropezones". En el estilo Yang,
es más evidente. En Chen, el ritmo no es siempre homogéneo, ya
que hay momentos en que se dan puñetazos al vacío pero bastante
reales, con lanzamiento de "jinr" (fa jinr), esto es
una característica de este estilo, su "pao-chui" o golpes-bomba,
sin embargo, esto no está reñido con la fluidez.
UNIDAD
ARMONÍA
Del cuerpo. Al realizar los movimientos, el cuerpo debe estar
unido en un todo, así, no pueden existir movimientos
separados de sus partes y cuando movemos aunque sea un dedo,
todo el cuerpo se ha de mover con él. No puede ser
mover, por ejemplo, un brazo, haciendo un círculo y
que el movimiento de rotación se acabe en el omóplato,
sino que ha de implicar hasta la punta del pie contrario,
por ejemplo. Si algo se mueve, todo se mueve. También
hay que decir, que a veces, ese movimiento puede pasar inadvertido,
por pequeño, al observador, pero quien lo ejecuta debe
sentirlo. Es como si fuéramos una marioneta, que al
tirar de cualquier hilo, el movimiento vibra hasta llegar
a la totalidad.
Coordinación. De igual modo, tiene que haber una correspondencia
entre los movimientos que realizamos con la parte superior
del cuerpo y los de la parte inferior, al igual que cuando
caminamos con naturalidad y nuestros brazos oscilan armonizando
el movimiento con las piernas.
Sobre una correcta postura en la practica del taichi
chuan ver la página siguiente |
CIRCULARIDAD
Se pretende que en el tai-chi chuan los movimientos se ejecuten
de forma circular, no en línea recta, sino curva; que no hallan
ángulos, que el movimiento sea sinuoso.
GRAVIDEZ.
Enraizarse en el suelo. Dejar caer todo el peso del cuerpo en
los pies.
Mantener el centro de gravedad bajo y equilibrado: Evidentemente
se consigue gran estabilidad al bajar, si no, pensemos qué es
más fácil derribar ¿un objeto delgado y alto o uno bajo y grueso?.
Los humanos somos más fáciles de derribar mientras más erguidos
nos mantenemos y mientras más juntos tenemos los pies. Mientras
más bajas sean nuestras posturas y mejor nos enraicemos en el
suelo (nos clavemos a él), más cuesta arrancarnos del sitio. Me
acuerdo de esos juguetes que creo que se llaman "tentempié"
que no hay manera de derribarlos. A parte de bajar físicamente,
cosa que depende de la flexibilidad de cada cual, del estilo que
practiquemos, del movimiento, también podemos bajar el "qi"
hasta el tan-tien cosa que ayuda mucho a arraigarse.
Mantenerse centrado: Lo del equilibrio también es lógico, es seguir
las leyes de la física. Si nuestro centro de gravedad está desplazado,
aunque tengamos una postura baja, también es fácil desplazarnos
(desenraizarnos) O sea que si nos descentramos con un exceso de
inclinación o postura poco correcta también es fácil que nos arranquen
del sitio.
Los movimientos, además de armoniosos, no han de ser llevados
más allá de su justa medida. Si extendemos demasiado uno o los
dos brazos al ejecutar una postura, es fácil que el otro nos desequilibre.
Es bueno buscar la propia medida. Experimentar hasta dónde conseguimos
mantener el control de la situación y desde dónde ya nos sentimos
forzando o somos fáciles de manejar.
Hundir el qi en el tan-tien.
RESPIRACIÓN
Esto tal vez merecería un capítulo aparte, así que únicamente
diré que la respiración, por norma, ha de ser sobre todo, natural.
Lo mejor es no forzarla. Si bien, por ejemplo en el aprendizaje
de la forma Yang de Beijing (24 movimientos), se nos dice que
en los movimientos de cierre o recogimiento hay que inspirar y
en los de apertura expirar, esto ha de venir de por sí solo, si
de forma premeditada lo forzamos para que así suceda, difícilmente
podremos -por ejemplo- relajarnos.
VACÍO
En el fondo, quizás la propiedad más importante que debe impregnar
nuestra práctica. ¿Por qué? Porque si conseguimos, experimentamos
y ejercitamos el verdadero "vacío" (traducción del término
"köng" que es la mejor que tenemos pero no deja de ser
algo imprecisa, según me he dado cuenta) podemos conseguir lo
que nos propongamos dentro de este arte. Este sería el "truco".
Vacío sería como el cese de los procesos "hòu tiän"
(cielo posterior). Sería como suspender los pensamientos, las
emociones, los juicios. Sería como mantenerse en la pura existencia,
en el presente, en la plena conciencia. Estando "köng"
el qi circula libre y naturalmente, sin atascos y repartido adecuadamente
por el cuerpo.
Un ejemplo: ese tipo de reacción instantánea e impremeditada que
permite que cojamos con éxito al vuelo una taza de café que se
acaba de caer de la mesa mientras estamos tranquilamente charlando
con alguien, cuando muchas otras veces, al querer evitar que se
caiga, no logramos detenerla. Uno en realidad no sabe ni cómo
lo ha hecho, simplemente lo ha hecho. |